Cada ser humano posee un mapa mental diferente y, al igual que un mapa de verdad, no se ajusta estrictamente al territorio, lo que hace que nuestra interpretación sobre el mismo sea totalmente subjetiva.
Si cogemos un mapa y nos vamos con él a un lugar concreto, nos daremos cuenta de que hay mucha más información sobre el terreno de la que marca el plano, además de que no suele ser exacta y que hay variantes a tener en cuenta para hacer el recorrido.
Y a veces somos increíblemente arrogantes creyendo que nuestra opinión o punto de vista sobre algo es una verdad absoluta.
Suponemos que nuestra manera de pensar es la única adecuada y correcta, y tendemos a menospreciar a los demás si no coincide con la nuestra.
No vemos que su mapa mental es diferente al nuestro, pero no por ello es menos válido para ir por la vida.
Respetar genuinamente los gustos, tendencias y valores de los demás no solo nos hace mejores personas, sino que nos permite vivir más en armonía con el mundo.
Obviando la importancia de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, siéntete libre de ser como eres en coherencia contigo mismo/a y con tus valores.
Ser auténtico/a es un privilegio con el que todos nacemos y que podemos ir puliendo durante nuestra vida.
Así que recuerda respetar la autenticidad del otro y, sobre todo, no dejes nunca de practicar la tuya 😉✨
Gracias por leerme.
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